Querer o creer que existe «algo» más allá…

¿Qué motiva a las personas a creer que existe “algo” más allá de la muerte? ¿Por qué? (“D”, 17 años)

 

Sra. Enigma

Misterioso/a “D”:

Desde tiempos antiguos, los seres humanos han necesitado creer que había algo más allá de la muerte. Tal vez haya sido para hacer menos doloroso el miedo que provoca lo desconocido, por miedo a la muerte misma o -tal vez- para darle un sentido a su existencia. Como consecuencia de esa necesidad de creer, algunos desarrollan una fe mística (religiosa o no), otros creen en la transformación propia de la vida.

Jorge Arrizabalaga (poeta argentino) parece pertenecer a estos últimos. Fijáte como lo expresa a través de recados (mensajes) para los que continúen en la vida cuando él ya no esté:

Recados

Díganles a los malos que los quise mucho.
Díganles a los buenos que no les creí.
A los aventurados, las bienaventuranzas.
A los afortunados, bah, no les digan nada.
Díganles a los chicos que el tío barbudo les dice
que crezcan nomás lo indispensable de lo indispensable.
A Freud y sus sabuesos díganles
que el hombre una vez más se les escapa.
A la noche, que puede hacer la cama.
A la distancia… que ya estoy muy cerca.
Desde luego, a los poetas,
por los sucedáneos de la miel que se inventaron,
díganles que gracias, díganles que besos.
A Marta, y a todos, que no me arrepiento.
Díganle al sol que siga manteniendo
esas, sus tan sanas costumbres.
Y díganle a la vida
que no se alarme,
que ya vuelvo.

Jorge Arrizabalaga
Ciudad de locos, poemas
Fuente: caminarporlaplaya.wordpress.com

Roberto Juarroz (poeta bonaerense) cree que el único paraíso somos nosotros mismos:

No existen paraísos perdidos.
El paraíso es algo que se pierde todos los días,
como se pierden todos los días la vida,
la eternidad y el amor.

Así también se nos pierde la edad,
que parecía crecer
y sin embargo disminuye cada día,
porque la cuenta es al revés.
O así se pierde el color de cuanto existe,
descendiendo como un animal amaestrado
escalón por escalón,
hasta que nos quedamos sin color.

Y ya que sabemos además
que tampoco existen paraísos futuros,
no hay más remedio, entonces,
que ser el paraíso.

Roberto Juarroz
Poesía vertical II
Fuente: la-pasion-inutil.blogspot.com.ar

DJ Quest

¡Te lo digo con música!

 

La dama de la guadaña
(Albert Pla)

Por una enfermedad muy larga
estaba agonizando en la cama
y aspiré el último aliento
y entró la muerte en mi casa.

“Vengo a llevarte conmigo”
-me dijo- la dama de negro.
“Todas las almas me llevo.
Yo soy la muerte y te quiero”.

“Pues cuidadito señorita
que llevo una rumbita en mi alma
y si usted quiere agarrarla
yo le aviso que se contagia”.

Y conste que le avisé a tiempo
pero ella no me hizo caso.
Me arrancó el alma de cuajo
se llevó mi alma de rumbero.

Y que sin darse cuenta
la dama negra, negra,
se volvió alegre, alegre,
caliente, caliente.

Sería mi rumba, rumba.
Sería por suerte, suerte.
Sería mi baile, baile.
Sería por magia, magia.

Pero imagínense que gracia
ver la dama de la guadaña
bailando y cantando a palmas
una rumbita catalana.

Bailamos toda la noche
al ritmo de su guadaña.
Yo hice el amor con la muerte,
mi rumbita me dio suerte.

Yo no sé lo que se pasa
cuando la vida se pasa.
Solo sé que en una caja
no hay sitio para mi alma.

Yo les traigo una rumbita,
una rumbita catalana,
que hasta los muertos levanta
al ritmo de mi guadaña.

Fuente: quedeletras.com

 

Canción para mi muerte
(Sui Generis)

Hubo un tiempo que fue hermoso
y fui libre de verdad
guardaba todos mis sueños
en castillos de cristal.

Poco a poco fui creciendo
y mis fábulas de amor
se fueron desvaneciendo
como pompas de jabón.

Te encontraré una mañana
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos…

Es larga la carretera
cuando uno mira atrás.
Vas cruzando las fronteras
sin darte cuenta quizás.

Tómate del pasamanos
porque antes de llegar
se aferraron mil ancianos
pero se fueron igual.

Te encontraré una mañana
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos…

Quisiera saber tu nombre
tu lugar, tu dirección
y si te han puesto teléfono
también tu numeración.

Te suplico que me avises
si me vienes a buscar.
No es porque te tenga miedo
solo me quiero arreglar.

Te encontraré una mañana
dentro de mi habitación
y prepararás la cama
para dos.

Fuente: rock.com.ar

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